Presentación del libro Biorámica, de Consuelo Sáenz, en la Feria del Libro de la Frontera 2026, Ciudad Juárez, Chihuahua, el 24 de mayo de 2026, por Omar Alberto Reyes Arévalo
En alguna parte de este libro, la voz femenina narradora expresa:
«Me atrevo a decir que el ocaso del bosque brumoso y la ladera al amanecer, describen mi búsqueda de expresión en el mundo de las letras» (p. 24).
Como imagen de contrarios, de ying y yang, esta voz, muy parecida a la de la autora, se sitúa entre la oscuridad y la luz. Y me concentro en la oscuridad, evocadora de pasajes que la memoria aún conserva, y que al materializarlos en imagen brota la tristeza, la nostalgia y el dolor. La muerte de los seres queridos, el paso del tiempo, el amor diversificado en diferentes rostros y encontrado en uno. Simbolismo ramificado. En esa oscuridad se esconden fantasmas, que, como en los cuentos más clásicos, siempre hacen de las suyas: ocasionan malestares, avientan objetos, rompen cosas, susurran, se perciben como presencias inquietantes. La oscuridad guarda las actitudes de la bruja, que frente a la estulticia de los demás, es capaz de invocar a las fuerzas oscuras, para que ese conjuro haga el trabajo que debe hacer, porque enfrentarse a una arpía (como la descrita en uno de los relatos) es enfrentarse a una ideología estéril, que, si se le permite entrar al alma, seca todo el ser. Los conjuros mágicos son una derivación de la poesía, o en otras palabras: para que la magia funcione debe decirse de cierta manera, con un ritmo específico, con las palabras correctas para esa necesidad del momento. Como prueba, leamos lo siguiente:
«Viento del sur, escucha mi llamada. Deseo que con tu fuerza, crees una corriente de aire ¡que me envuelva en mi propio poder! Mi magia se teje: ¡Ahora!» (p. 50).
Viento rítmico que marca el tono de todo el libro. Los relatos se sienten naturales, con ritmo, artísticos de lenguaje poético. Es el resultado del trabajo, de la lectura y relectura, metiéndoles fuego y agua a la vez.
La mirada de la narradora ve, oye, siente e interpreta. Expresa:
«Manteniéndome expectante de que algo les haga brotar una amplia sonrisa para poder interpretarlos» (p. 28).
Esta mirada que interpreta está presente en todo el libro. Interpreta los gestos, los dientes, otras miradas, otras intenciones, las intenciones ocultas, las descubiertas, las que están por salir, los ambientes, la ropa, la gente y su eterno desasosiego, el ruido de la gente y su silencio.
«Así olfateó lo sórdido, ató cabos y desenredó nudos» (p. 37).
Siguiendo en este tono oscuro, las pesadillas colindan con la realidad. Algunas surgen de los labios de los personajes que las vivieron. Otras son un decorado de esa ficción.
Nombres que vienen y van, mostrando la predilección etimológica, hurgando en los significados para ver la correspondencia de ese étimo con la realidad del cuerpo presente. Fotografías y números. Cada número expresado evoca una razón de por qué las cosas son así, cómo cada foto expresa un momento detenido. Numeralia mágica y alquímica, fotos que evidencian. Las siguientes palabras, en las que se está refiriendo a los dientes (una obsesión de la narradora) las leo como un punto de partida para leer este libro, posiblemente en clave biográfica:
«La raíz también se analiza por medio de una radiografía panorámica» (p. 30).
«Una radiografía panorámica», una biorámica, este neologismo de la autora expresa una panorámica de la vida, con intención totalizadora. Una narración que inicia desde adentro, en el yo, y se expande hacia el encuentro con los demás. Esos otros son las «nosotras», las figuras del pasado, amigas y familiares, que muchas veces no tienen las mejores intenciones comunicativas.
Este yo narrativo es la octava de nueve hermanos, con un sentido de la observación desarrollado, vive en la ensoñación y lee biografías de santos, pirómana, gusta de incendiar espacios con las palabras, las miradas y las acciones. Recuerdos de casa y la presencia siempre espectral de los antepasados, que han heredado una masa informe de negatividad, para que las generaciones venideras sufran y vivan lo mismo, pero en otro tiempo, como en un ciclo de reencarnaciones interminables, pero la que narra, despierta. La maldición desaparece si se le enfrenta y se le narra.
La sección «Nosotras» explora el lado femenino menos amable, iniciando con un cuento titulado «Circe», y ya sabemos lo que ocurre cuando escuchamos ese nombre: los hombres se transforman en cerdos y las mujeres encarnan en color verde la envidia. Hay una confrontación directa de una mujer con las mujeres, sin filtros, así como son las cosas, entre familiares, amigas, colegas, mundillo de escritoras, de arpías con A (como el título de uno de los relatos).
Por otro lado, me gustaría comentar algo más. Siempre he pensado que los libros deben llevar una buena portada, como indica la palabra, es la puerta de entrada al mundo de la ficción; sin embargo, en un afán paradójico del destino el libro ha sido diseñado con letras moradas, y sabemos que este color, actualmente, representa al feminismo, pero este libro es anti-feminista y anti-ideología de género y derivados. Una portada debe estar en concordancia con el contenido y con la personalidad del autor. Además, lección elemental, letras de este color no pueden estar sobre fondos oscuros.
Así que, para terminar, cualquier lector desprevenido, verá el título, Biorámica (yo, nosotras y ellas). Relatos y personajes, y pensará que es un manifiesto literario (tan de moda actualmente) por la sororidad, y, oh sorpresa: como mencioné, es un libro anti-feminista. La autora critica por necesidad. Su visión sociológica la ha llevado a observar y analizar detenidamente la problemática derivada de la ideología, que ha llegado a infectar el lenguaje, y la autora nos muestra en uno de los relatos a una de estas representantes ideológicas, que siempre andan mostrándose moralmente superiores ante los demás, porque son impecables, perfectas, de alta ética, meneando el dedo índice acusador, cuando no lo tienen ocupado en el celular, para llevar a los demás que piensan distinto, o que simplemente piensan, a la hoguera contemporánea. En fin, políticas.
«—Ha sido un gusto compartir con ustedes, siempre será estimulante. Debo ponerme en marcha ya, si quiero dormir en mi case, les puentes internacionales deben estar full, todes festejando Thanksgiven. Espero no encontrar en mi camine algune idiote alcoholizade. Antes de navidad vendré a donar algunes juguetes para los chiques. ¡Oh, casi lo olvido! Este año no habrá recaudación... les hombres mueren de forme violente, porque son más violentes. No falla. Prime: sigue tan belle como siempre, por ti no pasan les añes» (p. 50).
Sáenz, Consuelo (2026). Biorámica (yo, nosotras y ellas). Relatos y personajes. UACJ: Ciudad Juárez. [Colección Voces al Sol, Serie Cuento Volumen 5].
John William Waterhouse, Circe invidiosa, 1892.

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